Por qué entrenar la flexibilidad significa entrenar la fuerza

Piensa en tu práctica de yoga. Te encuentras sobre la esterilla, en Paschimottanasana (flexión hacia adelante) y, de repente, notas el isquiotibial gritar: “para, no puedo más, por favor”. Esta es sin duda una señal de que tu isquiotibial es muy corto, pero es sólo una pequeña parte del puzzle. Imagina que estás intentando llegar a tus pies con las manos: ¿utilizas los brazos para llegar? ¿O la fuerza del abdomen para alargar el tórax hacia delante, y flexionar tus flexores de caderas?

Espero que tu respuesta haya sido la segunda opción.

Cómo puedes ver, no se trata solo de estirar pasivamente una parte del cuerpo, sino activar y flexionar una zona para alargar la opuesta.

Tener control en una posición significa ser capaz de contraer y relajar músculos específicos alrededor de las articulaciones que sostienen nuestra postura. Sé qué es muy común pensar en la flexibilidad cómo una práctica donde estamos pasivamente relajadas y cómodas, con poca estabilidad o fuerza. Pero no es así cómo funciona el cuerpo. Aún oigo esta vieja leyenda urbana que dice que para mejorar tu flexibilidad de piernas debes quedarte 20 minutos en una flexión profunda hacia adelante.

Aquí voy a romperte este mito y desvelarte por qué esta visión es incorrecta.

Para empezar, si no puedes entrar en un rango de movimiento, es porque tu cuerpo no tiene control en esta posición y, entonces, te envía un mensaje de alarma tipo “dolor” o “tensión aguda”. Son avisos de que si vas más allá y si fuerzas, algo podría salir mal. Pero no, muchas veces pensamos que si forzamos solo un poco más, estaremos avanzando y ganando flexibilidad. Así pues, nos valentonamos, aguantamos la respiración, empujamos y ¡traca!… ¡lesionados!. El cuerpo es claramente mucho más inteligente que nosotros. Si tan solo le hubiéramos prestado más atención…

Tener control en una posición significa ser capaz de contraer y relajar músculos específicos alrededor de las articulaciones que sostienen nuestra postura. Para mí la flexibilidad es la habilidad de flexionar una parte del cuerpo para estirar la opuesta.

Por ejemplo, si estamos haciendo un arco con la espalda, estamos flexionando los músculos de la espalda y estirando el abdomen y tórax.

O por ejemplo, en Upavistha konasana o la abertura lateral de piernas necesitamos activación de los músculos laterales del muslo y estiramiento de los músculos internos. Por lo tanto, el entrenamiento de la flexibilidad no es puro estiramiento pasivo.

En lugar de centrarnos solo en estiramientos pasivos, debemos centrarnos en desarrollar fuerza en los músculos opuestos.

Si cambiamos nuestro enfoque veremos que simplemente se trata de preparar el cuerpo adecuadamente construyendo esta fuerza específica, poco a poco.

Una vez que hayas creado esta fuerza en dichos músculos específicos, el cuerpo empezará a adaptarse y mandar poco a poco menos señales de dolores en las posturas de flexibilidad que pretendes hacer. Esto sucede cuando el cuerpo empieza a sentirse seguro; cuando hay control para sostenerte.

Así que si no eres naturalmente flexible, no desesperes; todo es cuestión de entrenamiento. Todo esto se puede aprender, mediante la repetición y la técnica correcta.

En realidad, ser naturalmente flexible es casi como un obstáculo para el entrenamiento de flexibilidad porque, sin darte cuenta, puedes crear desequilibrios y compensaciones si no tienes la fuerza para sostener tu flexibilidad. ¡Debes tener mucha fuerza para controlarte!

Por otro lado, las personas que no son flexibles por naturaleza tendrán que esforzarse más para obtener esa flexibilidad, pero de alguna manera, estarán más protegidos para ellos realizar esas posturas más profundas.

Aunque a veces el avance es lento, mejorar nuestra flexibilidad es un largo camino de todos modos. El cuerpo tarda mucho en desarrollar la longitud de los músculos. Necesitarás paciencia, constancia, y no olvides disfrutar del proceso. No practiques sólo para lograr una postura, sino para aprender más sobre ti y lo que tu cuerpo puede hacer.

Comparte el artículo:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *