Encuentra la motivación que enciende tu práctica

persona en medio de un laberinto hecho en arena playa
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Sé cómo funciona. Empiezas una nueva rutina de yoga, movimiento o clase de fitness y estás super ilusionada cómo si hubieras encontrado algo que realmente te motiva en la vida y saca la mejor versión de ti. ¿Quién no ha vivido, después de una buena clase de yoga (o cualquier deporte que te guste) esta sensación de que vas flotando feliz y ligera por la calle? A esta la llamo la “fase romántica”.

En esta fase, te sientes enamorada y todo lo relacionado con la práctica suena maravilloso y excitante. Lo das todo y confías en el proceso. Buscas retiros, te informas, lees artículos y vives la práctica cada día sintiéndote cómo si hubiera coincidido tu primer día de vacaciones en Bali con el día de cumpleaños, juntos.

Si estás ahora mismo viviendo esto, ¡disfrútalo mucho! No quiero romper tus sueños…  solo avisar de que esta fase romántica, así como en cualquier relación, un día inesperadamente es muy posible que se aleje de ti. Ese día, cuando llegue, tendrás que trabajar duro para volver a recuperar este amor, si es lo que quieres…

Es un fenómeno parecido a cuando te apuntas en enero al gimnasio llena de entusiasmo, y cuando vas por febrero empiezas a pensar y dudar si vas a tener tiempo de ir en lo que queda de año.

Pero ¿qué está pasando? ¿por qué nos sucede esto? Primero es importante reconocer y definir ese sentimiento que nos impulsa a la acción. Esa motivación que nos permite vivir y hacer las cosas con tanta ganas. Y lo contrario cuando se va, estamos más flojas que un oso perezoso.

Según la RAE, motivación tiene dos entradas en el diccionario: 1. acción de motivar a una persona; 2. cosa que anima a una persona a actuar o realizar algo.

¿Sabías que..

  • la motivación es la gasolina que nos empuja hacia la acción?
  • la motivación nos hace trascender las dificultades de la acción porque nos da impulso y entusiasmo hacia una causa que amamos?
  • la motivación es lo contrario de la apatía, el cansancio y la indecisión?
  • la motivación es muy fácil de perder?
  • sin motivación no hay vida?

Entonces, la pregunta del millón es,  ¿qué podemos hacer para mantenernos motivadas y seguir adelante con lo que nos proponemos? 

La mala noticia es que nunca podremos estar motivadas todos los días. Ni los atletas olímpicos están motivados siempre; hacen lo que tienen que hacer por hábito más que motivación.  Interesante.

Me dirás; claro, es cuestión de disciplina. Aunque no me apetezca, pues hago el esfuerzo y espabilo hacía lo que me había propuesto hacer. Más fácil dicho que hecho. Bueno, esto puede funcionar –personalmente pasé años así– hasta que llega el día donde sientes que la práctica se convierte en un castigo auto-impuesto, algo muy mecánico y sin sabor…  y una, que se encuentra como en una especie de entrenamiento militar, es incapaz de escuchar la necesidades de su cuerpo en ese preciso momento. ¿No suena muy yóguico verdad?

Afortunadamente no todo el mundo llega a esto. De hecho, es necesario encontrar una forma de conciliar la disciplina y la escucha –con amor propio– de nuestra situación presente.

Recientemente, después de 10 años practicando, enseñando y siguiendo el camino, siento más equilibrio en mi relación con la práctica. Entiendo que si paso unos días sin practicar no se acaba el mundo, y al mismo tiempo asumo que dejarla unos meses significa volver atrás.

Lo que buscamos es mantener la disciplina sin quemarnos con nuestra rigidez o lo contrario, relajarnos y aflojar la pereza y el desánimo. Pero ¿cómo conseguimos esto?

A continuación te cuento las técnicas que me han ayudado mucho a mantenerme motivada para practicar, llegar a estar en paz conmigo y la disciplina. Son unos pasos útiles que te servirán para conciliar momentos de descanso con reconocer cuándo la mente quiere escaparse del esfuerzo.

  1. La práctica no tiene que ser perfecta. No tienes que ser la más fuerte, flexible o darlo todo. No importa si lo único que haces son un par de saludos al sol o 3 posturas. Avanzarás más haciendo muy poco pero con constancia que haciéndolo todo perfecto y al máximo de tus esfuerzos pero tan solo una vez al mes. Lo único que necesitas es constancia, no perfección.
  2. Parece superficial pero… ¡vístete con ropa que te haga sentir cómoda, hermosa y bella! Cuando estás agusto con tu imagen, tu confianza y motivación crecen. ¡Define cuales son las ropas que te hacen sentir hermosa. Personalmente me gusta la ropa de fibras naturales, colorida y con detalles.
    Y si tu práctica al final no sale cómo te gustaría… bueno, por lo menos te sentirás magnífica y cuidada  😉
     
  3. No será el pensamiento más alegre, pero recuerda que nuestro tiempo aquí es limitado. A veces abrazo a mi perrito salchicha y recuerdo que es parte de mi familia y lo quiero infinitamente, pero sé que Totó no estará conmigo para siempre. Nuestras mascotas deberían vivir más, es cierto. Esto me recuerda también que tenemos que celebrar nuestro tiempo juntos y ser agradecida por su presencia en mi vida ahora. Esta actitud es transferible a las actividades, a la práctica. Me devuelve a la presencia y al apreciar ¡lo bien que me sienta el movimiento y estar en este cuerpo! Celebra el hecho de que tienes la suerte de disfrutar de la práctica hoy, y de lo bien que te sientas.
  4. Crea tu propia rutina de calentamiento que sea fácil, divertida y que te guste. Podrías poner música y bailar, hacer círculos de brazos y caderas, auto-masaje con una pelota de tenis o podrías dar una vuelta por el barrio para activar el cardio. Esto te ayudará a mover tus emociones, encontrar vitalidad y antes de que te des cuenta ¡estarás en el flow de la práctica!  Este punto es mi técnica diaria para empezar a practicar, funciona al 100%.

 

Con todos estos consejos, quiero dejar claro que si te sucede que saltas una sesión, los dioses de la práctica no te odiarán y tampoco recibirás ningún castigo especial.

Es una línea muy fina pero es importante diferenciar entre la auto-escucha, el sentir si son días donde el cuerpo y la mente se beneficiarán más del descanso que de la práctica y el ser perezosa. No es necesario que seamos obsesivas; si la práctica te hace perder oportunidades únicas en tu vida, no es yoga, sino una pena auto-impuesta que amas. Mantén saludable tu relación con el yoga ¡debe enriquecer tu vida y no causar sufrimiento!

Sigue amando lo que haces, el yoga no es una competición si no un viaje de descubrimiento personal y único.  Acuérdate de los días de “enamoramiento”; sigue nutriendo tu motivación y pasión para la práctica, siempre estará creciendo y reforzándose contigo mismo.

CompArte
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