Disonancia Cognitiva en Yoga

mujer con sus ojos cubiertos por unas manos de una persona detrás de ella
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Todos venimos al yoga para curarnos, sentirnos mejor en nuestras mentes y cuerpos y, con suerte, encontrar algo que nos ayude a ser mejores personas en el mundo.

Debido a que el yoga es una práctica espiritual sagrada, tenemos esta idea preconcebida de que nada ni nadie relacionado con él puede alejarnos de la verdad, el amor y la luz que promete.

Pero la verdad es que, lamentablemente, esta imagen no es la realidad de todo lo relacionado con el yoga. Este hecho a veces puede ser difícil de procesar para los estudiantes de yoga e incluso para los profesores.

Ahora, no me malinterpretes, me encanta el yoga y creo que la mayoría de los profesores y estudiantes generalmente estamos haciendo lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos para generar un cambio positivo dentro de nosotros mismos y de la comunidad.

Sin embargo, en mis casi 10 años inmersa en la práctica y la comunidad del yoga, definitivamente he notado mucha disonancia cognitiva en la comunidad y voy a compartir mis pensamientos y observaciones al respecto.

 

¿Qué es la disonancia cognitiva?

 

La disonancia cognitiva es una terminología acuñada por Leon Festinger en la década de 1950. Describe la incomodidad que sienten las personas cuando dos cogniciones, o una cognición y un comportamiento, se contradicen entre sí.

Por ejemplo, el fumador es consciente de que fumar es malo para su salud, pero para mantener la comodidad entre esta conciencia y la realidad de su comportamiento real, debe dejar de fumar o justificar el hábito de fumar (puede decirse a sí mismo algo como «fumar me ayuda a aliviar el estrés, y estar estresado tampoco es saludable).

Entonces, cuando tenemos 2 creencias que se contradicen entre sí, eso es básicamente lo que llamamos disonancia cognitiva.

Si bien en mis primeros años en el mundo del yoga todo parecía tan concienzudo, amoroso y conectado, más tarde me di cuenta de que mucho de lo que se predicaba, enseñaba y valoraba oficialmente no se traducía exactamente a la vida real de muchas maneras diferentes.

 

A continuación, te muestro algunos ejemplos:

– El yoga predica satya, la verdad, pero los profesores me dicen cosas en privado que no coinciden con lo que dicen públicamente, lo que tampoco coincide con lo que les dicen a otras personas en privado

– El yoga predica ahiṃsā, pero los profesores siguen empujando a los estudiantes a posturas que no son adecuadas, dañan o explotan la hipermovilidad sin las progresiones adecuadas y sostenibles, todo en nombre de la tradición. ¡Castigar con dolores tu cuerpo no es algo bueno! Tu cuerpo te está diciendo algo. ¿Por qué no intentamos escuchar a nuestro cuerpo para variar (tu cuerpo nunca miente, por cierto) en lugar de sacrificarte por un maestro que en realidad no tiene tus mejores intereses en su corazón?

– Creemos que el ego es el enemigo, y por eso hay mucha “falsa humildad” en la escena del yoga. Al pensar que no podemos dar espacio a nuestro ego actuamos minimizando nuestros triunfos. De este modo estamos  comunicando un mensaje de falsa humildad. Deberíamos ser más sinceros y celebrar aquellas metas  que logramos. En mi opinión el reconocer nuestras victorias no es ego, este se muestra solo cuando nos obsesionamos con nosotros mismos y nuestra historia.

– El yoga fomenta oficialmente la paz, el amor y la armonía universales, pero hay muy poca voluntad de escuchar y comprender otros puntos de vista, especialmente en asuntos como el privilegio blanco, el racismo, la inclusión y los asuntos humanitarios. Cuando publico o hablo sobre algo sobre estos temas, los que están abiertos a recibir y discutir son amigos de mi infancia que no practican yoga, ex-colegas o antiguos compañeros de escuela. Lamentablemente, la mayoría de los mensajes que recibí de los profesores de yoga sobre estos temas fueron lo opuesto a los de apoyo. Solo para dar un ejemplo, uno de ellos me dijo «es un error meterse en los problemas de otras personas».

– El yoga dice que debes cultivar el no apego, pero los maestros dicen que sigas practicando todos los días y te infunden con un sentimiento de culpa cuando no lo haces o cuando decides saltarte algunas posturas.

 

En sus raíces, el yoga era para los renegados de la sociedad, los vagabundos y los marginados. He visto esnobismo, sed de popularidad y fama.

Podría continuar, créeme, pero quiero que aún tengas fe en el yoga y, lo más importante de todo, en el corazón humano. Recordemos en primer lugar que somos humanos, luego yoguis o lo que quieras ser. Nunca olvides eso.

Cualquiera que tenga la chispa de la compasión, el amor, la calidez en el corazón y esté dispuesto a compartirla y hacerla crecer, es un yogui. Sé que admitir que estamos equivocados requiere un poco de auto-reflexión, lo que implica vivir con la disonancia y la incomodidad durante un tiempo en lugar de saltar inmediatamente a la autojustificación.

No podemos evitar estas verdades rechazando, explicando o evitando información nueva.

Re evaluemos nuestra posición, mantengamos la curiosidad y la apertura al cambio, porque sin cambio no hay evolución. Una buena forma de salir de esto es dando un poco menos de importancia a nuestras creencias, empatizar y poner en primer lugar lo que nos hace humanos.

Requiere esfuerzo, pero paso a paso podemos acortar la brecha entre la práctica sobre nuestra esterilla y el mundo en el que vivimos y actuamos.

CompArte
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2 comentarios en “Disonancia Cognitiva en Yoga”

  1. Durante años de prácticas de asanas, he visto exhibicionismo y competitividad (profesora/es incl. )
    Nacimos en el continente de abundancia, somos lo que nos han enseñado desde pequeños: ser mejores, ganar dinero, etc. La felicidad no se fomenta ni es lo más importante. Somos pobres en un continente rico en agua, alimentos, lujos, etc.

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